Se acaba de celebrar en Salamanca una reunión convocada desde la DGT para debatir acerca de la seguridad de los ciclistas y presentar los resultados de una "encuesta" para pulsar el estado de opinión general acerca de las medidas necesarias para promover un uso mas seguro de la bicicleta. Una encuesta que ha incendiado las redes sociales por el carácter sesgado de sus preguntas, que solo incluían temas como matriculación obligatoria de las bicicletas, educación vial obligatoria para los ciclistas y seguro de responsabilidad civil también obligatorio. Sin mencionar temas como mas y mejores vías ciclistas, ciclo-calles, reconocimiento de la bicicleta como vehículo prioritario en las zonas residenciales, etc... Medidas que constituyen el núcleo de las políticas de promoción de un uso mas seguro en toda Europa.
La reunión - a la que destacadas asociaciones ciclistas como la Asociación de Ciclistas Profesionales, o ConBici declinaron asistir oficialmente como protesta ante la publicación de dicha encuesta y ante las dudas sobre sus verdaderos objetivos - ha venido seguida de una campaña de comunicación en la que altos cargos de la DGT han manifestado su intención de implantar aquellas medidas (matriculación, seguro y "carnet" obligatorios), pese al hecho de que muchas de las personas asistentes a la reunión de Salamanca manifestaron su oposición a las mismas. Estas declaraciones se han reproducido en medios de comunicación como:
- El Economista
- Las Provincias
- Ideal
- Diario Vasco
con una insistencia y una uniformidad que revelan la existencia de una auténtica campaña al respecto, que ya ha provocado reacciones críticas en los medios de comunicación, como este artículo en El País
Que la DGT dedique tantos esfuerzos a proponer medidas inéditas en el resto del Mundo (no hay ningún país en el que se impongan a los ciclistas tales cargas) y que podría acabar con el incipiente auge de la bicicleta en muchas ciudades españolas, no deja de ser preocupante e indicativo de una posición bastante refractaria ante dicho auge por parte de la DGT. No parece sino que a la DGT le molestan las bicicletas y parece decidida a frenar su auge a toda costa, generando al mismo tiempo pingües beneficios para las compañías de seguros: en España se venden al año en torno a un millón de bicicletas y los seguros de responsabilidad civil para ciclistas que ofertan las principales aseguradoras tienen costes en torno a los 25 euros. Y están subiendo, probablemente debido a campañas como la de la DGT. Por otra parte, para poder asegurar una bicicleta es necesario que esté identificada, es decir matriculada. Y es también de desear que su conductor posea licencia para conducir bicicletas (si no, la aseguradora puede aducir que corre mas riesgos y el seguro será mas caro). Todo concuerda pues.
Días antes de la reunión de Salamanca, como ha denunciado ConBici, el Grupo Popular en el Congreso de los Diputados se desmarcó de una Proposición no de Ley firmada por todos los demás grupos de la Cámara,en la que se instaba al Gobierno a desarrollar un Plan Estratégico para el fomento de la bicicleta como modo de transporte a nivel estatal. A última hora, el Grupo Popular exigió que se modificara el texto, sustituyendo el Plan Estratégico por una recomendación a la DGT para que incluya un capítulo específico acerca de la bicicleta en su Estrategia de Seguridad Vial. La "enmienda" no solo desvirtuaba por completo el sentido de la propuesta, sino que, teniendo en cuenta como se las está gastando la DGT en estos temas, implicaba darle la vuelta por completo, para trasformarla en una traba mas al desarrollo de la bicicleta en nuestro país. Sobra decir que el resto de los Grupos Parlamentarios rechazaron la "enmienda" del Grupo Popular y presentarán la Proposición sin su apoyo, con lo que difícilmente será aprobada.
Y apenas unos días después de la reunión de Salamanca, el Ministerio de Fomento se negó a que la Junta de Andalucía actuase sobre una vía ciclista en deplorable estado de conservación propiedad del Ministerio. La vía ciclista discurre por uno de los puentes que cruzan el Río Guadalquivir y su arreglo es esencial para dar continuidad a la red de vías ciclistas previstas en el Plan Andaluz de la Bicicleta. Pues bien, pese a que la Junta de Andalucía iba a correr con todos los gastos de la obra, el Ministerio se ha negado a dar el preceptivo permiso para ello. La fotografía adjunta muestra un detalle del estado de abandono en que se encuentra dicha vía ciclista. Es un asunto local, pero significativo de la actitud el Gobierno Central hacia la bicicleta
En unos tiempos en los que países con gobiernos afines al PP, como es el caso de Alemania, acometen ambiciosos planes de fomento de la bicicleta, la cerrazón del Partido Popular ante todo lo que pueda suponer fomento de este modo de transporte resulta difícil de comprender. Más aún cuando los ayuntamientos de muchas ciudades españolas, algunos de ellos gobernados por el PP, empiezan a desarrollar políticas de fomento de la bicicleta cada vez mas exitosas.
Podría pensarse que las raíces de esta actitud están en las presiones de los lobbys del automóvil, de las auto-escuelas y de las aseguradoras, interesados todos ellos en frenar el auge de la bicicleta o, en su defecto, sacarle el mayor partido posible. Hay otra hipótesis: cuentan que, a principios del siglo XX, los temas mas recurrentes en las conversaciones de las señoras "bien" eran lo caro que está el servicio y lo peligrosos que son los obreros en bicicletas. Es otra posibilidad. En todo caso, el PP debería hacerse mirar esto de la bicicleta.
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P.S.: Hoy, viernes 5 de junio, la DGT ha lanzado un comunicado en el que "desmiente" las noticias que ella misma ha generado y "niega" que esté estudiando implantar el seguro, el carnet y la matrícula obligatorias. Nunca es tarde si la dicha es buena, pero es una lástima que en el mismo comunicado trate de culpar a los colectivos ciclistas del escándalo que ella misma ha montado. Sobre todo cuando, en esta era de internet, cualquiera puede rastrear el origen de una noticia sin mayor dificultad.
Ver comunicado de la DGT
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miércoles, 3 de junio de 2015
sábado, 9 de mayo de 2015
Bicicleta y energías renovables
Acabo de estar en el XII Congreso "La Bicicleta y la Ciudad" celebrado recientemente en Málaga y organizado por ConBici por la parte española y la FPCUB por la parte portuguesa. En la subsiguiente Asamblea de ConBici, el compañero chileno Otto Lührs nos invita a participar en el próximo Foro Mundial de la Bicicleta, a celebrar en Santiago de Chile el próximo mes de Febrero de 2016, uno de cuyos objetivos será que se reconozca a la energía humana como una mas de las energías renovables.
Llovía sobre mojado, porque apenas unos días antes me hallaba representando a ConBici en la Jornada Ciudades 100% Renovables, organizada por las Fundación Renovables En la presentación de la Jornada, su vicepresidente Fernando Ferrando dejo claro que para la Fundación el concepto de energía renovable va mucho mas allá de la mera generación de energía entendida al nodo convencional, integrando todas aquellas actividades que permiten el desarrollo de las actividades humanas sin recurrir a combustibles fósiles o nucleares. Entre ellas la movilidad activa, a pié y en bicicleta.
No cabe duda de que nos hallamos ante una buena noticia: la creciente convergencia y entendimiento entre los movimientos sociales que apoyan, por un lado, un cambio de modelo energético basado en las energías renovables y el uso eficiente de la energía y, por otro, una movilidad mas sostenible en la que la reducción de la movilidad innecesaria y los modos activos como la bicicleta o el caminar jueguen un papel central.
Como demostraba en una anterior entrada de este blog, es un espejismo tratar de introducir algo de sostenibilidad en el actual modelo de transporte urbano sin recurrir a un cambio modal radical, en cuyo centro debe estar la bicicleta, el modo que "devuelve la escala humana" a las grandes urbes post-industriales. También es cierto que la producción renovable de energía cada día se aleja mas del esquema industrial centralizado de las grandes centrales energéticas, acercándose a la filosofía del auto-productor-consumidor de energía. Como analizo en esta otra entrada, ello hace que las barreras políticas y sociales que hay que vencer para avanzar en ambos terrenos se parezcan cada vez mas.
Parafraseando a Marx, podríamos decir que "un fantasma recorre el Mundo", el del empoderamiento energético del ciudadano, armado de su bicicleta y su placa solar. Frente a este fantasma, todas las fuerzas del caduco sistema tardo-industrial se han aliado promoviendo regulaciones como el conocido "peaje de respaldo" para penalizar el auto-consumo de energía, o las propuestas de casco, seguro, carnet y matriculación obligatorios contra las bicicletas.
En este contexto, el creciente entendimiento entre los movimientos sociales para el fomento de la bicicleta y de las energías renovables, que ya en su día avanzara Iván Illich y que el próximo Foro Mundial de la Bicicleta ejemplifica, es mas necesario que nunca
Llovía sobre mojado, porque apenas unos días antes me hallaba representando a ConBici en la Jornada Ciudades 100% Renovables, organizada por las Fundación Renovables En la presentación de la Jornada, su vicepresidente Fernando Ferrando dejo claro que para la Fundación el concepto de energía renovable va mucho mas allá de la mera generación de energía entendida al nodo convencional, integrando todas aquellas actividades que permiten el desarrollo de las actividades humanas sin recurrir a combustibles fósiles o nucleares. Entre ellas la movilidad activa, a pié y en bicicleta.
No cabe duda de que nos hallamos ante una buena noticia: la creciente convergencia y entendimiento entre los movimientos sociales que apoyan, por un lado, un cambio de modelo energético basado en las energías renovables y el uso eficiente de la energía y, por otro, una movilidad mas sostenible en la que la reducción de la movilidad innecesaria y los modos activos como la bicicleta o el caminar jueguen un papel central.
Como demostraba en una anterior entrada de este blog, es un espejismo tratar de introducir algo de sostenibilidad en el actual modelo de transporte urbano sin recurrir a un cambio modal radical, en cuyo centro debe estar la bicicleta, el modo que "devuelve la escala humana" a las grandes urbes post-industriales. También es cierto que la producción renovable de energía cada día se aleja mas del esquema industrial centralizado de las grandes centrales energéticas, acercándose a la filosofía del auto-productor-consumidor de energía. Como analizo en esta otra entrada, ello hace que las barreras políticas y sociales que hay que vencer para avanzar en ambos terrenos se parezcan cada vez mas.
Parafraseando a Marx, podríamos decir que "un fantasma recorre el Mundo", el del empoderamiento energético del ciudadano, armado de su bicicleta y su placa solar. Frente a este fantasma, todas las fuerzas del caduco sistema tardo-industrial se han aliado promoviendo regulaciones como el conocido "peaje de respaldo" para penalizar el auto-consumo de energía, o las propuestas de casco, seguro, carnet y matriculación obligatorios contra las bicicletas.
En este contexto, el creciente entendimiento entre los movimientos sociales para el fomento de la bicicleta y de las energías renovables, que ya en su día avanzara Iván Illich y que el próximo Foro Mundial de la Bicicleta ejemplifica, es mas necesario que nunca
martes, 28 de abril de 2015
Transporte público: menos tecnología y mas redes
Las recientes declaraciones de Luis Garicano acerca de la necesidad de detener las inversiones en el AVE han levantado una saludable polémica en nuestro país, acerca de la política de infraestructuras que ha dominado la escena política durante las últimas décadas. No es que lo que dijo Garicano sea nuevo, Ecologistas en Acción e Izquierda Unida llevan mas de 20 años diciendo lo mismo(*) y con una argumentación mas completa. Pero que lo diga un economista liberal y de derechas, "uno de los nuestros" podríamos decir, no puede pasar desapercibido en un país donde las bondades de las infraestructuras de transporte se han convertido en un dogma oficial.
En Sevilla aún estamos esperando que alguien del stablishment haga una reflexión parecida en relación al Metro, cuya única línea en servicio es uno de los mayores despilfarros de dinero público que hayan tenido lugar en nuestra ciudad: 2.000 millones de euros de inversión (teniendo en cuenta costes financieros), traducidos en 50 millones de euros al año de coste para las arcas públicas. Lo que para algo menos de 14 millones de viajes al año, da un coste aproximado para las arcas públicas de 3,5 euros por deslazamiento, a sumar al coste del billete que paga el usuario.
Todo este despilfarro de recursos se sustenta en un discurso fuertemente ideologizado, que da por sentada la relación directa entre inversiones en infraestructuras de transporte y desarrollo económico y creación de empleo. De modo que cuanto mas costosa sea la infraestructura mas inversión y, consecuentemente, mas empleo. A ello se une una veneración casi infantil hacia la tecnología, cuanto mas compleja y costosa mas "moderna", de modo que cualquier alternativa menos costosa y compleja se interpreta como una "vuelta al pasado".
Sin embargo lo que define y da sentido a una buena red de transporte no es la tecnología de los vehículos, sino su capacidad para conectar de un modo eficaz, rápido y fiable (desde el punto de vista del usuario la fiabilidad es incluso mas importante que la rapidez) todo el territorio. Esa es la razón por la que la red de carriles-bici de Sevilla ha tenido el éxito que todos conocemos. Es una red uniforme, cómoda, fácilmente reconocible que conecta todo el territorio municipal. Todo ello a un coste 40 veces inferior al de la Línea 1 del Metro.
El debate acerca de qué transporte público necesita Sevilla (y cualquier otra ciudad) no es un debate entre diferentes tecnologías, sino un debate acerca de la ocupación del espacio urbano y de cómo éste se reparte entre entre los diferentes modos de transporte. Un simple red de carriles-bus bien hecha (es decir continua, segregada del resto del tráfico y homogénea) que permita a los usuarios saber con precisión a qué hora salen de su parada de origen y a que hora llegan a la parada de destino, sería mucho mas útil como transporte urbano que una línea mas de Metro. Y tendría un coste infinitamente menor. Si además, a los autobuses que circulan por ella se les dota de sistemas de pago que no eternicen las paradas (pago en estación, tarjetas RFID ...) y de sistemas de propulsión no contaminantes, miel sobre hojuelas.
No es una propuesta nueva por supuesto. En el vigente Plan de Ordenación Urbana de Sevilla - el PGOU - ya se preveía la creación de tres nuevas redes de transporte en la ciudad: La red de intinerarios peatonales accesibles, la red de vías ciclistas y la red de carriles-bus(**). De estas tres redes solo la de vías ciclistas se ha realizado con el éxito de todos conocido. Las dos restantes quedan por realizar y sería bueno que se acometiesen cuanto antes.
Y ello me lleva a otra reflexión en torno a las redes de transporte. Recuerdo que cuando estuvimos en Utrecht para conocer el modo en el que la bicicleta y el trasporte público se integraban en aquel país, en el marco de Proyecto de Investigación Bicicleta-TP, el Gerente de NS-Stations (la Adif holandesa) nos comentaba que su objetivo no era facilitar el traslado de sus clientes de la Estación A a la Estación B, sino desde su casa hasta su destino final. Por eso hacer estaciones accesibles para otros modos de transporte, fundamentalmente a pie y en bicicleta, era parte de sus objetivos como empresa.
Si estos son los objetivos de una empresa moderna de transportes ¿No deberían, con mas razón, formar parte también de los objetivos de un Ayuntamiento moderno? Lo que llevaría a incluir en la planificación urbana la adecuada conexión de las tres redes de transporte sostenible mencionadas(***) para permitir el desarrollo de cadenas de transporte sostenible. Por poner un ejemplo: el ciudadano X sale de su casa en bicicleta porque ya dispone de un aparcamiento seguro en su comunidad, utiliza el carril-bici para llegar a la estación del transporte público, donde deja su bicicleta en un parking seguro que le ofrece la compañía pública de transporte. Al llegar a su estación de bajada, puede elegir entre caminar hasta su destino o utilizar para ello la bicicleta pública que puede recoger en la misma estación.
Debatir sobre si lo que necesitamos es un metro, un tranvía, un autobús, un cercanías, un BRT.... antes de haber definido la red de transporte público, sus características y sus conexiones con las otras redes de transporte sostenible es, en mi modesta opinión, un solemne disparate. Definamos primero la(s) red(es) que satisfagan de un modo sostenible el transporte desde el hogar hasta el destino final, y elijamos luego la(s) tecnología(s) mas apropiada(s). No al revés.
Y una reflexión final para los amantes de la tecnología. Las redes sostenibles de transporte también precisan de sus propias tecnologías, que permiten gestionarlas de un modo eficiente, agilizar los pagos, informar puntualmente a los usuarios, incluso distraerlos, informarlos y cuidarlos durante sus desplazamientos (****). De modo que este enfoque no supone renunciar a la tecnología, sino abrirle nuevos horizontes.
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(*) Aconsejo a este respecto el libro de Francisco Segura "Infraestructuras de Transporte y Crisis", un resumen del cual puede consultarse aquí
(**) Ver Planos de Ordenación AD_o_e_08_PGOU_Ejes-peatones-ciclistas y AD_o_e_06_PGOU_Transporte-colectivo.
(***) En relación con la bicicleta, ver mi anterior entrada "La importancia de la Bicicleta"
(****) Un ejemplo curioso: los cercanías holandeses ya disponen de "vagones oficina" donde los usuarios pueden trabajar mientras se desplazan a su verdadera oficina. Y muchas empresas reconocen ya este tiempo de viaje como parte del horario laboral de sus empleados.
En Sevilla aún estamos esperando que alguien del stablishment haga una reflexión parecida en relación al Metro, cuya única línea en servicio es uno de los mayores despilfarros de dinero público que hayan tenido lugar en nuestra ciudad: 2.000 millones de euros de inversión (teniendo en cuenta costes financieros), traducidos en 50 millones de euros al año de coste para las arcas públicas. Lo que para algo menos de 14 millones de viajes al año, da un coste aproximado para las arcas públicas de 3,5 euros por deslazamiento, a sumar al coste del billete que paga el usuario.
Todo este despilfarro de recursos se sustenta en un discurso fuertemente ideologizado, que da por sentada la relación directa entre inversiones en infraestructuras de transporte y desarrollo económico y creación de empleo. De modo que cuanto mas costosa sea la infraestructura mas inversión y, consecuentemente, mas empleo. A ello se une una veneración casi infantil hacia la tecnología, cuanto mas compleja y costosa mas "moderna", de modo que cualquier alternativa menos costosa y compleja se interpreta como una "vuelta al pasado".
Sin embargo lo que define y da sentido a una buena red de transporte no es la tecnología de los vehículos, sino su capacidad para conectar de un modo eficaz, rápido y fiable (desde el punto de vista del usuario la fiabilidad es incluso mas importante que la rapidez) todo el territorio. Esa es la razón por la que la red de carriles-bici de Sevilla ha tenido el éxito que todos conocemos. Es una red uniforme, cómoda, fácilmente reconocible que conecta todo el territorio municipal. Todo ello a un coste 40 veces inferior al de la Línea 1 del Metro.
El debate acerca de qué transporte público necesita Sevilla (y cualquier otra ciudad) no es un debate entre diferentes tecnologías, sino un debate acerca de la ocupación del espacio urbano y de cómo éste se reparte entre entre los diferentes modos de transporte. Un simple red de carriles-bus bien hecha (es decir continua, segregada del resto del tráfico y homogénea) que permita a los usuarios saber con precisión a qué hora salen de su parada de origen y a que hora llegan a la parada de destino, sería mucho mas útil como transporte urbano que una línea mas de Metro. Y tendría un coste infinitamente menor. Si además, a los autobuses que circulan por ella se les dota de sistemas de pago que no eternicen las paradas (pago en estación, tarjetas RFID ...) y de sistemas de propulsión no contaminantes, miel sobre hojuelas.
No es una propuesta nueva por supuesto. En el vigente Plan de Ordenación Urbana de Sevilla - el PGOU - ya se preveía la creación de tres nuevas redes de transporte en la ciudad: La red de intinerarios peatonales accesibles, la red de vías ciclistas y la red de carriles-bus(**). De estas tres redes solo la de vías ciclistas se ha realizado con el éxito de todos conocido. Las dos restantes quedan por realizar y sería bueno que se acometiesen cuanto antes.
Y ello me lleva a otra reflexión en torno a las redes de transporte. Recuerdo que cuando estuvimos en Utrecht para conocer el modo en el que la bicicleta y el trasporte público se integraban en aquel país, en el marco de Proyecto de Investigación Bicicleta-TP, el Gerente de NS-Stations (la Adif holandesa) nos comentaba que su objetivo no era facilitar el traslado de sus clientes de la Estación A a la Estación B, sino desde su casa hasta su destino final. Por eso hacer estaciones accesibles para otros modos de transporte, fundamentalmente a pie y en bicicleta, era parte de sus objetivos como empresa.
Si estos son los objetivos de una empresa moderna de transportes ¿No deberían, con mas razón, formar parte también de los objetivos de un Ayuntamiento moderno? Lo que llevaría a incluir en la planificación urbana la adecuada conexión de las tres redes de transporte sostenible mencionadas(***) para permitir el desarrollo de cadenas de transporte sostenible. Por poner un ejemplo: el ciudadano X sale de su casa en bicicleta porque ya dispone de un aparcamiento seguro en su comunidad, utiliza el carril-bici para llegar a la estación del transporte público, donde deja su bicicleta en un parking seguro que le ofrece la compañía pública de transporte. Al llegar a su estación de bajada, puede elegir entre caminar hasta su destino o utilizar para ello la bicicleta pública que puede recoger en la misma estación.
Debatir sobre si lo que necesitamos es un metro, un tranvía, un autobús, un cercanías, un BRT.... antes de haber definido la red de transporte público, sus características y sus conexiones con las otras redes de transporte sostenible es, en mi modesta opinión, un solemne disparate. Definamos primero la(s) red(es) que satisfagan de un modo sostenible el transporte desde el hogar hasta el destino final, y elijamos luego la(s) tecnología(s) mas apropiada(s). No al revés.
Y una reflexión final para los amantes de la tecnología. Las redes sostenibles de transporte también precisan de sus propias tecnologías, que permiten gestionarlas de un modo eficiente, agilizar los pagos, informar puntualmente a los usuarios, incluso distraerlos, informarlos y cuidarlos durante sus desplazamientos (****). De modo que este enfoque no supone renunciar a la tecnología, sino abrirle nuevos horizontes.
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(*) Aconsejo a este respecto el libro de Francisco Segura "Infraestructuras de Transporte y Crisis", un resumen del cual puede consultarse aquí
(**) Ver Planos de Ordenación AD_o_e_08_PGOU_Ejes-peatones-ciclistas y AD_o_e_06_PGOU_Transporte-colectivo.
(***) En relación con la bicicleta, ver mi anterior entrada "La importancia de la Bicicleta"
(****) Un ejemplo curioso: los cercanías holandeses ya disponen de "vagones oficina" donde los usuarios pueden trabajar mientras se desplazan a su verdadera oficina. Y muchas empresas reconocen ya este tiempo de viaje como parte del horario laboral de sus empleados.
miércoles, 25 de febrero de 2015
El absurdo debate de las "aceras bici"
En las últimas semanas el absurdo debate acerca de la pertinencia o no de hacer aceras-bici no ha hecho mas que arreciar, al calor de algunas declaraciones por parte de instituciones y colectivos que demuestran tener - como por otra parte es habitual en nuestro país - un total desconocimiento de las características de la movilidad ciclista. El reciente comunicado de CERMI, en el que se rechazan los "carriles-bici en las aceras" es una buena muestra de ello.
Buena parte de la confusión creada la tiene el propio término de "acera-bici", que sugiere que se está usando para hacer vías ciclistas un espacio - la acera - que el Reglamento General de Circulación define como específico de los peatones. El término no puede ser mas desafortunado y hay que decir que solo se utiliza en España. En el resto del mundo, no es que no haya "aceras-bici", es que no se las denomina así. Se las denomina "cycle-tracks" (término anglosajón) o simplemente vías ciclistas. Como muestra, inserto una imagen de Berlín, donde aparece una vía ciclista que discurre al mismo nivel del acerado, lo que aquí llamaríamos una "acera-bici":
1.- Es verdad que en calles sin banda de aparcamiento lo mejor es hacer la vía ciclista a nivel de la calzada, separada del tráfico por bolardos discontinuos (para facilitar la limpieza de la vía), como se muestra en la foto adjunta tomada en el Paseo de las Delicias, de Sevilla:
Buena parte de la confusión creada la tiene el propio término de "acera-bici", que sugiere que se está usando para hacer vías ciclistas un espacio - la acera - que el Reglamento General de Circulación define como específico de los peatones. El término no puede ser mas desafortunado y hay que decir que solo se utiliza en España. En el resto del mundo, no es que no haya "aceras-bici", es que no se las denomina así. Se las denomina "cycle-tracks" (término anglosajón) o simplemente vías ciclistas. Como muestra, inserto una imagen de Berlín, donde aparece una vía ciclista que discurre al mismo nivel del acerado, lo que aquí llamaríamos una "acera-bici":
Otra buena parte de la culpa - si no la mayor parte - la tiene la desvergüenza de algunos municipios que abusan del concepto hasta extremos inconcebibles, como puede verse en esta fotografía tomada en Cádiz,
que obviamente constituye una barbaridad y un abuso del concepto de "acera-bici".
Desde el punto de vista jurídico, la polémica la zanjó hace ya años el Tribunal Supremo, en su sentencia sobre la Ordenanza de Peatones y Ciclistas de Sevilla, al dictaminar que una "acera-bici" - pese a su desafortunado nombre - no es parte de la "acera", sino una modalidad de vía ciclista, como establece el anexo correspondiente del RGC.
Pero que jurídicamente esté claro que una acera-bici no es parte de la acera, no elimina el debate, sino que lo traslada al terreno del diseño urbano (para algunos, incluso de la ética): ¿Es aconsejable (o incluso, lícito) arrebatar espacio al peatón para hacer una vía ciclista sobre la acera? La respuesta a esta pregunta es para la mayoría de las asociaciones ciclistas (entre ellas la coordinadora ConBici) un rotundo NO, que personalmente comparto como norma general, ya que el diseño urbano es una disciplina enormemente compleja donde abundan las situaciones excepcionales.
Ahora bien, una cosa es tomar como norma no hacer vías ciclistas arrebatando espacio a los peatones y otra muy distinta no hacer vías ciclistas al mismo nivel de la acera, es decir aceras-bici, algo que a veces resulta ser la mejor solución.
Un ejemplo en el que el uso del diseño tipo "acera-bici" sería el
adecuado es el de una calle en la que se hace una vía ciclista y
simultáneamente se quiere que haya también una banda de
aparcamiento. Está claro que la vía ciclista debe hacerse entre la
banda de aparcamiento y la acera, ya que si no cada vez que un coche
aparcara o saliera de su aparcamiento invadiría la vía ciclista, con
el consiguiente peligro para los ciclistas. Por no hablar de la doble fila, que como puede verse en la foto tampoco es un invento español:
Pero si hacemos
la vía ciclista entre la banda de aparcamiento y la acera pero al nivel de la calzada, estamos introduciendo dos
bordillos entre la acera y los coches aparcados, lo que perjudica a
las personas de movilidad reducida y dificulta la limpieza de la vía
ciclista. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la siguiente foto, que muestra una vía ciclista segregada en Melbourne. ¿Os imagináis a un discapacitado en silla de ruedas tratando de acceder a su automóvil al otro lado del carril-bici?:
Por tanto:
1.- Es verdad que en calles sin banda de aparcamiento lo mejor es hacer la vía ciclista a nivel de la calzada, separada del tráfico por bolardos discontinuos (para facilitar la limpieza de la vía), como se muestra en la foto adjunta tomada en el Paseo de las Delicias, de Sevilla:
2.- Sin embargo, en calles con banda de aparcamiento, lo mejor es hacer vías
ciclistas a nivel del acerado con una banda de 0,5 metros mínimo
entre el bordillo y la vía ciclista para evitar el dooring. Esto podemos verlo en la siguiente foto de una acera bici en la Avenida de Reina Mercedes de Sevilla. La línea de arbolado marca el antiguo límite de la
acera, de modo que no se ha quitado espacio al peatón para hacer la
vía ciclista. Los coches aparcados son accesibles para las personas
de movilidad reducida, la limpieza de la vía ciclista es muy fácil y
los ciclistas, circulando como mucho a 20 km/h (velocidad máxima típica de un
ciclista urbano), no son un peligro para los peatones que
inadvertidamente ocupen la "acera bici" (al menos no mas del que
pueda significar un coche o una moto circulando por una calle
residencial).
Por tanto, la cuestión no es si se hacen o no "aceras-bici", sino si se hacen como y cuando se deben hacer. Y no deja de sorprender que una asociación que dice preocuparse por los discapacitados como CERMI confunda ambos postulados hasta tal punto.
Dicho sea de paso, la red de vías ciclistas de Sevilla, como puede verse en la foto anterior, puede ser también utilizada por las sillas de ruedas. Algo que ha sido muy bien recibido por la Federación de Discapacitados de Sevilla.
Si el debate está mal planteado cuando hablamos de aceras-bici, peor aún lo está cuando hablamos de vías ciclistas en calles peatonales, o de zonas de tráfico compartido entre ciclistas y peatones. De nuevo no se trata de establecer un absoluto acerca de si dicho tráfico compartido es o no posible siempre y en todo lugar, sino de cuando y como hacerlo en cada caso.
Llama la atención en este último debate el que, desde hace tiempo, el tráfico compartido entre vehículos a motor (coches y motos) está perfectamente regulado en nuestro país, sin que nadie parezca rasgarse las vestiduras por ello. Me refiero al concepto de "calle residencial", traducción del término holandés "woonerf", que empezó a ponerse de moda en Holanda en los años 70. La "calle residencial", señalizada mediante la señal S-28 del vigente RGC, que muestro a continuación:
Esta señal, cada vez mas popular en las ciudades españolas, indica un espacio donde los peatones conviven con coches, motos y bicicletas (que deben, no obstante, respetar la prioridad de los peatones y circular a menos de 20 km/h). Incluso los juegos de niños están permitidos, con prioridad también sobre el tráfico.
Si las "calles residenciales" se suelen aceptar por las asociaciones de peatones y de discapacitados como una buena solución en muchos casos ¿Por qué levanta tanta suspicacia las zonas de tráfico compartido entre ciclistas y peatones? Es mas ¿Por qué se acepta sin problemas el tráfico compartido entre ciclistas y peatones cuando además hay coches (caso de la calle residencial), pero en cambio se recela de él cuando los coches desaparecen?.
De nuevo se trata de la vieja costumbre española de convertir todo debate en un debate metafísico, casi religioso, entre dos conceptos excluyentes: blanco o negro, moros o cristianos, Betis o Sevilla...
A continuación muestro como se aborda este problema en Holanda. La imagen siguiente es una traducción de una tabla del manual holandés de tráfico ciclista y muestra unas indicaciones acerca de cuando y como combinar los tráficos ciclistas y peatonales, en función de las densidades de este último (medidas en número de peatones por hora y metro lineal de la calle):
Como se ve, no se aborda el debate como la oposición metafísica entre dos absolutos (trafico compartido si o no), sino como una transacción entre modos compatibles hasta cierto punto. Hay que decir que, incluso cuando la densidad de tráfico peatonal supera los 200 peatones/hora/metro, al ciclista siempre le queda la opción de desmontar de su bici y arrastrarla consigo, convirtiéndose él mismo, en otro peatón.
En definitiva, que es necesario replantear el debate sobre bases mas racionales y menos simplistas, considerando que ciclistas y peatones son especies compatibles, a proteger ambas en el ámbito de la movilidad urbana.
sábado, 7 de febrero de 2015
Vergonzosa campaña anticiclista auspiciada desde la DGT
"La Cátedra Española de Seguridad Vial y Movilidad del Instituto
Internacional de Ciencias Políticas ha advertido hoy de que la
"permisividad" con las bicicletas genera "situaciones de riesgo" en
ciudad, y ha propuesto que los ciclistas lleven matrícula y casco y que
cuenten con un seguro obligatorio." Así empieza la noticia publicada recientemente en "Noticias de Navarra" y recogida por otros medios de comunicación como 20minutos o Telecinco .
El informe completo de la mencionada "Cátedra", que puede descargarse aquí, (*) es la antítesis de lo que debe ser un informe científico, sin un solo dato objetivo y numerosos juicios de valor expuestos sin la mas mínima prueba o evidencia. Para colmo incluye recomendaciones como la exigencia de número de ciclista, que podría portar con visibilidad suficiente en el dorsal del chaleco obligatorio, casco, etc. (Hay ejemplos en el Derecho Comparado ... especialmente en la Alemania Nazi, cabría añadir) que atentan directamente contra derechos fundamentales de las personas.
La noticia no tendría mayor trascendencia si no fuera porque la Presidenta de la autodenominada "Cátedra" no es sino la Directora de la DGT, María Seguí, máxima responsable de la redacción del próximo Reglamento General de Circulación, como puede comprobarse en el folleto explicativo de la misma. (*) Y que otros "profesores" de la misma son los Directores Generales de tráfico de Cataluña y el País Vasco, el General Jefe de la Guardia Civil de Tráfico, el Inspector Jefe de la Policía Municipal de Madrid, la Directora del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, el Subdirector General de Gestión de Tráfico y Movilidad de la DGT y el Subdirector General de Normativa y Recursos de la Dirección General de Tráfico. Además de Don Jesús Gasanz, Director General de “Audi” España y otras personalidades, entre las que destacan los portavoces en la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados de todos los grupos parlamentarios (PP, PSOE, IU, PNV, CiU, Esquerra y mixto), así como prestigiosos juristas, como todo un Sr. Magistrado del Tribunal Supremo y ex-Fiscal General del Estado, o todo un Sr. Magistrado del Tribunal Constitucional.
Estamos pues ante un organismo que, al menos sobre el papel, representa a todas las "fuerzas vivas" de la política de seguridad vial de Gobierno, así como a los portavoces sobre este tema de todo el arco parlamentario (algunos de ellos con posiciones públicamente contrarias al casco ciclista obligatorio, lo que introduce dudas acerca de la metodología de la "Cátedra" a la hora de elaborar sus comunicados) y destacados juristas.
No voy a entrar en el fondo del absurdo de las propuestas de la mencionada "Cátedra". En lo relativo al casco ciclista obligatorio me remitiré a otras entradas de este blog, por ejemplo ¿Cuantas vidas salva el casco obligatorio? o Desmontando a Mapfre: Ciclistas y casco obligatorio en España o Accidentalidad y casco ciclista en España. En lo referente a la matrícula y al seguro obligatorio, baste decir que seríamos el único país del mundo donde se exigieran semejantes trámites a los Reyes Magos que regalan bicicletas por Navidad a los niños que se han portado bien durante el año. Por no hablar de la peregrina idea de marcar a los ciclistas con un "número de ciclista" que debería "portar con visibilidad suficiente en el dorsal del chaleco obligatorio", algo que atenta directamente contra el derecho a la intimidad de las personas.
Me interesa mucho mas ahora resaltar algunos asuntos legislativos que los prestigiosos juristas que ejercen de "profesores" en dicha "Cátedra" deberían saber. Baste decir al respecto que la introducción en el próximo Reglamento de Circulación de sus propuestas implicaría modificar la recién aprobada Ley de Tráfico y el consenso generado en el Congreso durante su tramitación en lo referente al casco y a la matriculación de vehículos. Implicaría también modificar la vigente "Ley sobre responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor" que, desde su mismo título, excluye a las bicicletas en lo referente al seguro obligatorio.
Estamos pues ante una maniobra preocupante, si no exactamente por su contenido (las posibilidades reales de que dichas propuestas prosperen son, a medio plazo, bastante escasas) sí por lo que podría significar.
Ya sea porque signifique que existe un enorme consenso entre las "fuerzas vivas" del país para imponer medidas legislativas que convertirían a España en una excepción a escala mundial en lo referente a la bicicleta y significarían cortar de raíz el creciente uso de la bicicleta como modo de desplazamiento cotidiano. en nuestras ciudadades.
Ya sea porque estamos ante una nueva maniobra del equipo dirigente de la DGT, encabezado por María Seguí, para torcer la voluntad del Parlamento al respecto y seguir con su campaña anticiclista utilizando para ello cualquier herramienta a su alcance.
Sería pues de agradecer que las instituciones y formaciones políticas implicadas al mas alto nivel en la mencionada "Cátedra Española de Seguridad Vial y Movilidad" aclarasen hasta que punto el arriba mencionado comunicado de dicha "Cátedra" recoge las opiniones de las mencionadas instituciones y partidos. A los usuarios y usuarias de la bicicleta de toda España, dichas aclaraciones nos ayudarían, por ejemplo, a la hora de depositar nuestro voto en las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales.
-------------
(*) Repasando esta entrada me he encontrado con que los enlaces citados han desaparecido de la web. Me alegro de ello.
El informe completo de la mencionada "Cátedra", que puede descargarse aquí, (*) es la antítesis de lo que debe ser un informe científico, sin un solo dato objetivo y numerosos juicios de valor expuestos sin la mas mínima prueba o evidencia. Para colmo incluye recomendaciones como la exigencia de número de ciclista, que podría portar con visibilidad suficiente en el dorsal del chaleco obligatorio, casco, etc. (Hay ejemplos en el Derecho Comparado ... especialmente en la Alemania Nazi, cabría añadir) que atentan directamente contra derechos fundamentales de las personas.
La noticia no tendría mayor trascendencia si no fuera porque la Presidenta de la autodenominada "Cátedra" no es sino la Directora de la DGT, María Seguí, máxima responsable de la redacción del próximo Reglamento General de Circulación, como puede comprobarse en el folleto explicativo de la misma. (*) Y que otros "profesores" de la misma son los Directores Generales de tráfico de Cataluña y el País Vasco, el General Jefe de la Guardia Civil de Tráfico, el Inspector Jefe de la Policía Municipal de Madrid, la Directora del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, el Subdirector General de Gestión de Tráfico y Movilidad de la DGT y el Subdirector General de Normativa y Recursos de la Dirección General de Tráfico. Además de Don Jesús Gasanz, Director General de “Audi” España y otras personalidades, entre las que destacan los portavoces en la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados de todos los grupos parlamentarios (PP, PSOE, IU, PNV, CiU, Esquerra y mixto), así como prestigiosos juristas, como todo un Sr. Magistrado del Tribunal Supremo y ex-Fiscal General del Estado, o todo un Sr. Magistrado del Tribunal Constitucional.
Estamos pues ante un organismo que, al menos sobre el papel, representa a todas las "fuerzas vivas" de la política de seguridad vial de Gobierno, así como a los portavoces sobre este tema de todo el arco parlamentario (algunos de ellos con posiciones públicamente contrarias al casco ciclista obligatorio, lo que introduce dudas acerca de la metodología de la "Cátedra" a la hora de elaborar sus comunicados) y destacados juristas.
No voy a entrar en el fondo del absurdo de las propuestas de la mencionada "Cátedra". En lo relativo al casco ciclista obligatorio me remitiré a otras entradas de este blog, por ejemplo ¿Cuantas vidas salva el casco obligatorio? o Desmontando a Mapfre: Ciclistas y casco obligatorio en España o Accidentalidad y casco ciclista en España. En lo referente a la matrícula y al seguro obligatorio, baste decir que seríamos el único país del mundo donde se exigieran semejantes trámites a los Reyes Magos que regalan bicicletas por Navidad a los niños que se han portado bien durante el año. Por no hablar de la peregrina idea de marcar a los ciclistas con un "número de ciclista" que debería "portar con visibilidad suficiente en el dorsal del chaleco obligatorio", algo que atenta directamente contra el derecho a la intimidad de las personas.
Me interesa mucho mas ahora resaltar algunos asuntos legislativos que los prestigiosos juristas que ejercen de "profesores" en dicha "Cátedra" deberían saber. Baste decir al respecto que la introducción en el próximo Reglamento de Circulación de sus propuestas implicaría modificar la recién aprobada Ley de Tráfico y el consenso generado en el Congreso durante su tramitación en lo referente al casco y a la matriculación de vehículos. Implicaría también modificar la vigente "Ley sobre responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor" que, desde su mismo título, excluye a las bicicletas en lo referente al seguro obligatorio.
Estamos pues ante una maniobra preocupante, si no exactamente por su contenido (las posibilidades reales de que dichas propuestas prosperen son, a medio plazo, bastante escasas) sí por lo que podría significar.
Ya sea porque signifique que existe un enorme consenso entre las "fuerzas vivas" del país para imponer medidas legislativas que convertirían a España en una excepción a escala mundial en lo referente a la bicicleta y significarían cortar de raíz el creciente uso de la bicicleta como modo de desplazamiento cotidiano. en nuestras ciudadades.
Ya sea porque estamos ante una nueva maniobra del equipo dirigente de la DGT, encabezado por María Seguí, para torcer la voluntad del Parlamento al respecto y seguir con su campaña anticiclista utilizando para ello cualquier herramienta a su alcance.
Sería pues de agradecer que las instituciones y formaciones políticas implicadas al mas alto nivel en la mencionada "Cátedra Española de Seguridad Vial y Movilidad" aclarasen hasta que punto el arriba mencionado comunicado de dicha "Cátedra" recoge las opiniones de las mencionadas instituciones y partidos. A los usuarios y usuarias de la bicicleta de toda España, dichas aclaraciones nos ayudarían, por ejemplo, a la hora de depositar nuestro voto en las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales.
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(*) Repasando esta entrada me he encontrado con que los enlaces citados han desaparecido de la web. Me alegro de ello.
no se habiliten las zonas peatonales para el tráfico rodado, salvo casos excepcionales.
Ver más en: http://www.20minutos.es/deportes/noticia/catedra-seguridad-vial-movilidad-piden-ciclistas-ciudad-lleven-matricula-casco-seguro-2368977/0/#xtor=AD-15&xts=467263
Ver más en: http://www.20minutos.es/deportes/noticia/catedra-seguridad-vial-movilidad-piden-ciclistas-ciudad-lleven-matricula-casco-seguro-2368977/0/#xtor=AD-15&xts=467263
que no se habiliten las zonas peatonales para el tráfico rodado, salvo casos excepcionales.
Ver más en: http://www.20minutos.es/deportes/noticia/catedra-seguridad-vial-movilidad-piden-ciclistas-ciudad-lleven-matricula-casco-seguro-2368977/0/#xtor=AD-15&xts=467263
Ver más en: http://www.20minutos.es/deportes/noticia/catedra-seguridad-vial-movilidad-piden-ciclistas-ciudad-lleven-matricula-casco-seguro-2368977/0/#xtor=AD-15&xts=467263
miércoles, 8 de octubre de 2014
¿Por qué seremos los ciclistas tan poco "respetuosos" con los peatones?
Me devora un miedo devorador
a ser devorado
por tu miedo devorador
a que te devore
Kiko Veneno
ESTA ENTRADA VIENE MOTIVADA POR LA DELIRANTE CAMPAÑA ANTI-CICLISTA DEL AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA
Ya se sabe, los
andaluces somos vagos, los catalanes tacaños, los vascos
terroristas, los ingleses estirados, los franceses lujuriosos, los
italianos fulleros, los alemanes cabezas cuadradas, los judíos
usureros ... y los ciclistas no respetamos a los peatones.
Da igual que haya
andaluces laboriosos, catalanes generosos, vascos pacifistas,
ingleses campechanos, franceses castos, italianos de fiar, alemanes
ingeniosos, judíos dadivosos y ciclistas respetuosos con los
peatones. Porque los tópicos operan sobre colectivos tan numerosos y
conceptos tan amplios que siempre es posible encontrar a algún andaluz, catalán .... o ciclista que justifique el tópico.
El tópico no es un
concepto estadístico: ¿que porcentaje de vagos es necesario para
que cierta población sea declarada oficialmente “vaga”?. De
hecho, no está ni siquiera bien definido que nivel de “vagancia”
es necesario para que una persona sea declarada oficialmente “vaga”.
Decía Lichnerowitz que a veces no es posible distinguir entre un
matemático durmiendo y un matemático trabajando ¿Son los
matemáticos vagos, o es que los vagos son, en realidad,
matemáticos?
Pero que un tópico sea casi siempre imposible de demostrar no
quiere decir que no tenga consecuencias, especialmente cuando se
aplica a una minoría del tipo que sea: étnico, social,
ideológico...En Sevilla tuvimos un ejemplo "de libro" con el cierre del carril-bici de la calle Asunción. A finales de la década pasada el
Ayuntamiento reurbanizó la calle, eliminado la circulación de coches y
poniendo un carril-bici, una actuación que pareció satisfacer a los vecinos y comerciantes. Pero a principios de la presente década la
circulación por el carril-bici fue prohibida durante la mayor parte
del día. El cierre se produjo a petición de la misma plataforma de comerciantes que se había caracterizado por su oposición a la peatonalización de la calle. La "razón" era que la calle se había llenado de peatones,
incluyendo niños y ancianos, y la convivencia con la bicicleta resultaba
"peligrosa". A nadie se le ocurrió pensar que, a lo mejor, si había
tantos niños y ancianos era precisamente porque las bicicletas no
suponían un peligro. Por supuesto a nadie se le ocurrió tampoco hacer un
análisis riguroso de la accidentalidad en la calle, ni presentar datos
concretos de accidentalidad para justificar la decisión. No hacía falta
porque el tópico actúa a modo de premisa que no necesita ser demostrada: las bicicletas son peligrosas ergo hay que eliminarlas.
Por eso es importante
investigar cual es el origen de los tópicos, pues una vez conocido
será mas fácil luchar contra ellos.
En el caso de los
ciclistas, lo primero que llama la atención es que no hay razones
objetivas para el tópico. El número y la gravedad de los accidentes
que los ciclistas causan a los peatones es muy inferior los que
causan automóviles y motocicletas. Podría pensarse que, pese a
ello, los ciclistas tienden a circular por las zonas reservadas a los
peatones, que los ven como invasores de su espacio natural y que ahí
está el origen del tópico. Sin embargo eso tampoco es cierto. Basta
con darse un paseo por cualquier ciudad española para ver que sus
zonas peatonales están invadidas por automóviles y motocicletas, no
solo aparcados, sino también circulando. Circulando para aparcar o
para acceder a los numerosos garajes, talleres, aparcamientos etc,
que se ubican en los edificios, etc... Y eso en condiciones normales.
Quien quiera ver coches y motos circulando y aparcando en zonas
peatonales hasta el sonrojo solo tiene que darse un paseo por los
aledaños de un campo de fútbol un día de partido (por poner solo un ejemplo). ¿Por qué
entonces el tópico se ha generado solamente en torno a los
ciclistas?
Hay una importante
razón para ello: la mayoría de la gente, o conduce habitualmente un
coche o una moto, o lo ha hecho en algún momento de su vida, o tiene
algún familiar cercano que lo hace. De modo que decir que los conductores actúan, con carácter general, de un modo irrespetuoso
hacia los peatones, es tanto como decir que uno mismo o alguno de sus
familiares cercanos actúa de ese modo reprobable. En cambio, los ciclistas urbanos son una minoría (todavía) sobre la que es
fácil lanzar reproches sin mancharse uno mismo. Este mecanismo no
es, por supuesto, privativo de los ciclistas, sino que vale para
cualquier minoría: si un payo roba es un ladrón, si lo hace un
gitano es que los gitanos son unos ladrones. Hay un argumento a favor
de esta interpretación: en aquellos países como Holanda o Dinamarca
en los que la mayoría de la gente usa regularmente la bicicleta, esa
misma gente no piensa que los ciclistas sean, como norma general,
“irrespetuosos” con los peatones. Es lógico.
Pero esta no es la
única razón, sino que también juega un importante papel el
desconocimiento del ciclismo urbano y de la forma de comportarse de
los ciclistas en la ciudad. En una sociedad de conductores todo el
mundo sabe, mas o menos, como se comportan los coches, la distancia
de seguridad que se debe guardar con ellos y sus maniobras mas
comunes. Las bicicletas, en cambio,
son “imprevisibles”,
no porque lo sean en realidad, sino porque la gente no conoce los
códigos de comportamiento de los ciclistas como conoce los códigos de comportamiento de automovilistas y motoristas.
Y este comportamiento supuestamente imprevisible y "anárquico" se
interpreta como un comportamiento agresivo e irrespetuoso, sin que la
mayoría de las veces lo sea.
De ahí que las mismas
personas que aplauden los “woonerfs” holandeses (en España
“calles residenciales”) donde coches y peatones conviven sin
necesidad de establecer aceras ni espacios exclusivos para ninguno de
ellos pero bajo la premisa de la prioridad de los peatones, ven con desconfianza las propuestas de creación de zonas de
convivencia entre peatones y ciclistas, aunque se hagan bajo la misma premisa de prioridad de los peatones. Y ello pese a que el
peligro potencial que para un peatón representa una bicicleta es
mucho menor que el que representa un coche o una moto. Como ejemplo de este tipo de prejuicios valga esta
muestra: el Ayuntamiento de Sevilla ha restringido la velocidad a laque los ciclistas pueden circular por las vías ciclistas a 15 km/h. Lo ha hecho
para “proteger a los peatones”. Cuando, desde los colectivos
ciclistas, se les hizo ver que por las calles de prioridad peatonal a
los coches y las motos (e incluso a los ciclistas) se les permite circular a 20 km/h,
respondieron sugiriendo que la distancia de frenada es mayor para
las bicicletas que para “cualquier otro vehículo” (?!).
Hay también un punto
de envidia en estas acusaciones de conducción "anárquica y peligrosa" por
parte de los ciclistas. Con frecuencia oigo, como ciclista, reproches
por parte de los conductores en el sentido de que los ciclistas
“hacemos lo que queremos” y “nos metemos por cualquier parte”.
Y es cierto que la bicicleta es un vehículo cuya flexibilidad a la
hora de ser conducido en un entorno urbano supera con creces a la del
resto de vehículos. Esta flexibilidad, que en principio podría ser vista como una
ventaja, se puede también interpretar como una actitud irresponsable
e irrespetuosa cuando se juzga desde el punto de vista de una
sociedad de conductores de vehículos a motor: Si los conductores
hicieran lo mismo que los ciclistas, los resultados serían sin
duda catastróficos, ergo los ciclistas son unos
irresponsables. Claro que si los camioneros condujeran como los automovilistas los resultados serían también catastróficos ergo los automovilistas son también unos irresponsables, etc...
Hay otros aspectos que,
en principio, serían ventajas de la bicicleta pero que, al ser
reinterpretados desde la perspectiva de la sociedad motorizada,
alimentan el tópico. Un ejemplo de ello es el silencio. La bicicleta
es un vehículo silencioso, lo que en principio se debería
considerar una ventaja. Pero en el seno de una sociedad motorizada,
en la que los peatones están acostumbrados a oír acercarse a los
vehículos, este silencio se interpreta como ausencia de advertencia
y se percibe como “peligro”. El ciclista urbano queda así
atrapado en un círculo perverso: si no toca el timbre se le critica
por no avisar de su presencia, pero si lo hace parece actuar con
prepotencia.
Podría continuar dando
ejemplos de como las ventajas objetivas de la bicicleta como vehículo
urbano dan lugar a comportamentos totalmente inocentes por parte de
los ciclistas que, sin embargo, cuando se interpretan desde el punto
de vista de una sociedad motorizada, se ven como muestras de
irresponsabilidad y/o de actitudes poco respetuosas: su habilidad
para sortear obstáculos en la vía pública, su mayor capacidad de
reacción ante estímulos externos, su facilidad para detenerse o
cambiar de dirección, etc...
Pero creo que es mejor
analizar otro aspecto, también interesante, de la génesis del
tópico: las actitudes interesadas. El Profesor Castillo-Manzano, de la
Universidad de Sevilla, ha publicado un interesante artículo en el
que analiza el perfil sociológico de los que mas críticos se
mostraron en Sevilla con las molestias causadas por las bicicletas a
los peatones (y al patrimonio histórico). El nada sorprendente
resultado es que dicho perfil incorpora grandes dosis de ideología
política “anticomunista” (IU fue la formación que mas
activamente se comprometió con la promoción de la bicicleta en
Sevilla) y – paradójicamente ¿O no? – de oposición a las
peatonalizaciones: quienes mas críticos se mostraban ante los el comportamiento supuestamente irrespetuoso de los ciclistas en las zonas peatonales, eran precisamente los que mas se oponían a las peatonalizaciones.
No debería sorprender este resultado si tenemos en cuenta que la mitad de las 12 querellas que hubo de superar la Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas de Sevilla en relación a las normas de convivencia entre ciclistas y peatones provenían de empresas que gestionaban parkings rotatorios de automóviles en la Ciudad.
Con los peatones pasa justo lo contrario que con los ciclistas. Si los ciclistas somos (todavía) una minoría en España, "peatones somos todos". Ello incluye al señor que acaba de aparcar su 4x4 sobre la acera: una vez descendido de su vehículo se convierte de modo inmediato en peatón. Lo mismo ocurre con el ciclista menos respetuoso, o con el político mas amante de las autovías. Todos se creen con derecho a representar a los peatones en la medida en que todos son, inevitablemente, peatones. Por otro lado, criticar a los ciclistas desde la perspectiva de los peatones tiene la ventaja de que se hace desde la posición del mas débil. De ese modo, asumir la defensa de los peatones ante las actitudes supuestamente irrespetuosas de los ciclistas se convierte la manera políticamente correcta de oponerse a la promoción de la bicicleta como modo sostenible en las ciudades.
Por supuesto que ello nunca se hace explícitamente desde posiciones contrarias al fomento de dicho vehículo, sino todo lo contrario. Mas bien se trata de controlar los "excesos" en el uso de la bicicleta (como si dicho uso pudiera considerarse excesivo en alguna ciudad española). Los ciclistas urbanos deben ser valientes para circular entre el tráfico motorizado sin molestar a los peatones y, al mismo tiempo y llegado el caso, apoyar las peatonalizaciones, pese a que ello signifique su expulsión de dichas zonas. Unos auténticos y abnegado héroes de la movilidad sostenible, fuerzas de choque de la peatonalización, aunque ello implique su expulsión de las zonas peatonales. Auténticos kamikazes del medio ambiente urbano. Como me dijo una vez una periodista: "lo importante no es la cantidad sino la calidad de los ciclistas".
Mientras escribo esta entrada el Ayuntamiento de Zaragoza, haciendo una interpretacion restrictiva de una sentencia del TSJA, lleva a cabo una auténtica cruzada contra los ciclistas de su ciudad, que justifica por la necesidad de proteger a los peatones en cumplimiento de la citada sentencia. No sé si el Ayuntamiento de Zaragoza conseguirá aumentar la calidad de sus ciclistas, lo que está claro que la cantidad de sus ciclistas disminuye a ojos vista.
Como ciclista puedo comprender perfectamente que si un peatón circula por "mi" carril-bici, es probablemente porque "su" acera le resulta insuficiente.
- ¿Por qué es tan difícil de comprender que si un ciclista circula por la acera es muy probablemente porque la calzada no le ofrece seguridad suficiente?
- Pues porque lo que pasa es que los ciclistas no respetan a los peatones, lo dice el tópico.
Y así es como el tópico impide que se solucionen los problemas del único modo sensato: haciendo mas y mejores vías ciclistas y ordenando la convivencia entre ciclistas y peatones cuando ello sea la opción mas razonable.
No debería sorprender este resultado si tenemos en cuenta que la mitad de las 12 querellas que hubo de superar la Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas de Sevilla en relación a las normas de convivencia entre ciclistas y peatones provenían de empresas que gestionaban parkings rotatorios de automóviles en la Ciudad.
Con los peatones pasa justo lo contrario que con los ciclistas. Si los ciclistas somos (todavía) una minoría en España, "peatones somos todos". Ello incluye al señor que acaba de aparcar su 4x4 sobre la acera: una vez descendido de su vehículo se convierte de modo inmediato en peatón. Lo mismo ocurre con el ciclista menos respetuoso, o con el político mas amante de las autovías. Todos se creen con derecho a representar a los peatones en la medida en que todos son, inevitablemente, peatones. Por otro lado, criticar a los ciclistas desde la perspectiva de los peatones tiene la ventaja de que se hace desde la posición del mas débil. De ese modo, asumir la defensa de los peatones ante las actitudes supuestamente irrespetuosas de los ciclistas se convierte la manera políticamente correcta de oponerse a la promoción de la bicicleta como modo sostenible en las ciudades.
Por supuesto que ello nunca se hace explícitamente desde posiciones contrarias al fomento de dicho vehículo, sino todo lo contrario. Mas bien se trata de controlar los "excesos" en el uso de la bicicleta (como si dicho uso pudiera considerarse excesivo en alguna ciudad española). Los ciclistas urbanos deben ser valientes para circular entre el tráfico motorizado sin molestar a los peatones y, al mismo tiempo y llegado el caso, apoyar las peatonalizaciones, pese a que ello signifique su expulsión de dichas zonas. Unos auténticos y abnegado héroes de la movilidad sostenible, fuerzas de choque de la peatonalización, aunque ello implique su expulsión de las zonas peatonales. Auténticos kamikazes del medio ambiente urbano. Como me dijo una vez una periodista: "lo importante no es la cantidad sino la calidad de los ciclistas".
Mientras escribo esta entrada el Ayuntamiento de Zaragoza, haciendo una interpretacion restrictiva de una sentencia del TSJA, lleva a cabo una auténtica cruzada contra los ciclistas de su ciudad, que justifica por la necesidad de proteger a los peatones en cumplimiento de la citada sentencia. No sé si el Ayuntamiento de Zaragoza conseguirá aumentar la calidad de sus ciclistas, lo que está claro que la cantidad de sus ciclistas disminuye a ojos vista.
Como ciclista puedo comprender perfectamente que si un peatón circula por "mi" carril-bici, es probablemente porque "su" acera le resulta insuficiente.
- ¿Por qué es tan difícil de comprender que si un ciclista circula por la acera es muy probablemente porque la calzada no le ofrece seguridad suficiente?
- Pues porque lo que pasa es que los ciclistas no respetan a los peatones, lo dice el tópico.
Y así es como el tópico impide que se solucionen los problemas del único modo sensato: haciendo mas y mejores vías ciclistas y ordenando la convivencia entre ciclistas y peatones cuando ello sea la opción mas razonable.
domingo, 15 de junio de 2014
Las economías de la bicicleta y del automóvil en España
¿Tiene sentido comparar los sectores del automóvil y de la bicicleta de la economía española? El sector del automóvil es un gigante que contribuye con entre el 6 y el 7% al PIB español, y con el 18% a las exportaciones. Comparado con él, el sector de la bicicleta es un enano cuya aportación al PIB es 60 veces inferior y que, además, en vez de exportar importa bicicletas. Hasta hace poco era también un sector cuyas grandes cifras se desconocían. La situación ha cambiado gracias al reciente informe de la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE). Tenga o no sentido la comparación, al menos podemos hacerla. Y eso es lo que me propongo hacer sucintamente en las líneas que siguen.
El sector del automóvil facturó en 2011 (entre facturación de vehículos, componentes y accesorios) en torno a 65.000 millones de euros. Por su parte el sector de la bicicleta facturó el año pasado 1.050 millones de euros, según el citado informe de AMBE.
El sector del automóvil produce anualmente mas de 2 millones de vehículos, la mayoría para la exportación. En cambio el sector de las bicicletas produce anualmente en torno a 375.000 bicicletas, un tercio aproximadamente de las bicicletas que se venden en España. Como ya dijimos, el sector del automóvil es un sector exportador, mientras que el de la bicicleta es importador. Esto puede verse como un signo de debilidad del sector de la fabricación de bicicletas, o como un signo de que dicho sector posee todavía un gran potencial de crecimiento si es capaz de generar productos adaptados a las peculiaridades del mercado español.
En el terreno de las ventas, es conocido que las ventas en el sector del automóvil en España han caído en picado desde el periodo 2004-2007 donde se superaron los 1,6 millones de unidades al año, hasta las algo mas de 700.000 actuales. Y la caída de las ventas hubiera sido aún mayor de no ser por las generosas subvenciones asociadas a los planes PIVE y PIMA, de casi 200 millones de euros al año, Las ventas de bicicletas, en cambio, se han mantenido estables, en torno al millón de unidades al año, pese a carecer de subvenciones.
En el terreno del empleo, el sector del automóvil genera, según CCOO, unos 400.000 empleos (incluyendo venta y reparación), con una disminución de 75.000 empleos respecto de 2008. En el sector de la bicicleta trabajaban en 2013 unas 14.000 personas entre empresas fabricantes y distribuidoras. El número de empleos generados por millón de euros facturado es por tanto de 6 para el sector del automóvil y de 14 para el de la bicicleta. Así pues, el sector de la bicicleta genera mas del doble de puestos de trabajo por euro facturado que el del automóvil, dato a tener en cuenta en un país con las cifras de paro de España.
Los portavoces del sector del automóvil suelen achacar la mencionada caída en las ventas a la crisis económica. Ahora bien, existen otras causas mas profundas que posiblemente contribuyan también a ello. Un reciente informe realizado por la conocida consultora KPGM para la industria del automóvil detecta cambios sustanciales en la actitud de los jóvenes hacia los productos de consumo tradicionales, entre ellos el automóvil: "los jóvenes parecen menos interesado en las compras tradicionales como casas y coches (prefieren otras alternativas como los móviles, dispositivos electrónicos o ropa)" [pag.21]. Por otro lado, unas ventas crecientes de automóviles convencionales chocarían frontalmente con las políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero por parte de la UE y otros países.
Por su parte, la bicicleta es un producto que se adapta como un guante a dichas políticas de fomento de la movilidad sostenible, especialmente en los ámbitos urbanos. De hecho, el informe de AMBE llama la atención acerca de las ventas crecientes en España de bicicletas urbanas, pese a que todavía representan una fracción pequeña (7%) de un mercado aún dominado por las bicicletas de montaña (63%). También recalca el creciente potencial de ventas de las bicicletas eléctricas (10.000 unidades en 2013) y el potencial de los sistemas de bicicletas públicas, sectores ambos que generan un gran valor añadido.
Las cifras anteriores tienen lecturas diversas. Se puede pensar que, de todos modos, el sector de la bicicleta es y seguirá siendo un sector marginal de la economía española, al que no merece la pena prestar gran atención. Pero se puede pensar también que es un sector con gran proyección de futuro en el marco una política de fomento de la movilidad sostenible en las ciudades españolas, que posee además una gran capacidad de generación de empleo y cuyo fomento podría ofrecer alternativas viables de generación de riqueza y empleo en el marco del cambio de modelo productivo que todos parecen estar de acuerdo en que es necesario para salvar la actual crisis económica, pero que casi nadie parece todavía saber exactamente en que va a consistir.
El sector del automóvil facturó en 2011 (entre facturación de vehículos, componentes y accesorios) en torno a 65.000 millones de euros. Por su parte el sector de la bicicleta facturó el año pasado 1.050 millones de euros, según el citado informe de AMBE.
El sector del automóvil produce anualmente mas de 2 millones de vehículos, la mayoría para la exportación. En cambio el sector de las bicicletas produce anualmente en torno a 375.000 bicicletas, un tercio aproximadamente de las bicicletas que se venden en España. Como ya dijimos, el sector del automóvil es un sector exportador, mientras que el de la bicicleta es importador. Esto puede verse como un signo de debilidad del sector de la fabricación de bicicletas, o como un signo de que dicho sector posee todavía un gran potencial de crecimiento si es capaz de generar productos adaptados a las peculiaridades del mercado español.
En el terreno de las ventas, es conocido que las ventas en el sector del automóvil en España han caído en picado desde el periodo 2004-2007 donde se superaron los 1,6 millones de unidades al año, hasta las algo mas de 700.000 actuales. Y la caída de las ventas hubiera sido aún mayor de no ser por las generosas subvenciones asociadas a los planes PIVE y PIMA, de casi 200 millones de euros al año, Las ventas de bicicletas, en cambio, se han mantenido estables, en torno al millón de unidades al año, pese a carecer de subvenciones.
En el terreno del empleo, el sector del automóvil genera, según CCOO, unos 400.000 empleos (incluyendo venta y reparación), con una disminución de 75.000 empleos respecto de 2008. En el sector de la bicicleta trabajaban en 2013 unas 14.000 personas entre empresas fabricantes y distribuidoras. El número de empleos generados por millón de euros facturado es por tanto de 6 para el sector del automóvil y de 14 para el de la bicicleta. Así pues, el sector de la bicicleta genera mas del doble de puestos de trabajo por euro facturado que el del automóvil, dato a tener en cuenta en un país con las cifras de paro de España.
Los portavoces del sector del automóvil suelen achacar la mencionada caída en las ventas a la crisis económica. Ahora bien, existen otras causas mas profundas que posiblemente contribuyan también a ello. Un reciente informe realizado por la conocida consultora KPGM para la industria del automóvil detecta cambios sustanciales en la actitud de los jóvenes hacia los productos de consumo tradicionales, entre ellos el automóvil: "los jóvenes parecen menos interesado en las compras tradicionales como casas y coches (prefieren otras alternativas como los móviles, dispositivos electrónicos o ropa)" [pag.21]. Por otro lado, unas ventas crecientes de automóviles convencionales chocarían frontalmente con las políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero por parte de la UE y otros países.
Por su parte, la bicicleta es un producto que se adapta como un guante a dichas políticas de fomento de la movilidad sostenible, especialmente en los ámbitos urbanos. De hecho, el informe de AMBE llama la atención acerca de las ventas crecientes en España de bicicletas urbanas, pese a que todavía representan una fracción pequeña (7%) de un mercado aún dominado por las bicicletas de montaña (63%). También recalca el creciente potencial de ventas de las bicicletas eléctricas (10.000 unidades en 2013) y el potencial de los sistemas de bicicletas públicas, sectores ambos que generan un gran valor añadido.
Las cifras anteriores tienen lecturas diversas. Se puede pensar que, de todos modos, el sector de la bicicleta es y seguirá siendo un sector marginal de la economía española, al que no merece la pena prestar gran atención. Pero se puede pensar también que es un sector con gran proyección de futuro en el marco una política de fomento de la movilidad sostenible en las ciudades españolas, que posee además una gran capacidad de generación de empleo y cuyo fomento podría ofrecer alternativas viables de generación de riqueza y empleo en el marco del cambio de modelo productivo que todos parecen estar de acuerdo en que es necesario para salvar la actual crisis económica, pero que casi nadie parece todavía saber exactamente en que va a consistir.
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